Dejaré que te marches
con la condición que regreses,
concederé que retomes tu vuelo
sólo si tornas a mí,
porque te esperaré
en este mismo lugar
mi bella ángel.
Permitiré que te vayas
solamente
si me dejas una de tus plumas
como prenda
y en ella un beso tuyo.
Déjame una pluma,
la oleré en tu ausencia
y cuando regreses te la
devolveré,
pero deberás besarme
porque en la pluma se irá mi
beso.
Texto y fotografía: Erasmo Rivera Pastén.
Todos los derechos reservados.



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