viernes, 26 de mayo de 2017

LOS BRAZOS DE VENUS (Libro)

Autor: Erasmo Rivera Pastén.
Año edición: 2016.
Genero: Poesía.

En 1820 en la isla egea de Melos, llamada también Milos (Isla volcánica griega) fue encontrada una escultura partida en pedazos, descubierta por un campesino llamado Yourgos Kendrotás mientras trabajaba. La conservó por un tiempo ocultándola de las autoridades rechazando ofertas y reclamaciones.

En la actualidad es la escultura de mármol más conocida de la antigua Grecia. Creada entre el 130 a.C y 100 a.C. Mide 2,05 metros y representa a Afrodita diosa del amor y la belleza. (Venus en la mitología romana).
La historia de los brazos de dicha escultura son un misterio, una de las versiones dice que fue encontrada sin ellos, y otra que mientras era transportada a Francia sufrió graves golpes que le terminaron arrancándole sus extremidades.
De ahí el origen de teorías e hipótesis sobre la postura de los brazos y qué objetos portaban.




















(La Venus de Milo en el Museo de Louvre)


¿Por qué “Los Brazos de Venus” como título de la obra?

La niñez suele marcarnos con episodios imborrables. Y fue en esta etapa de mi vida en que crecer en una zona vulnerable, y criarme en un campamento llamado “Los Colonos” ubicado en la localidad de Belloto Norte, comuna de Quilpué, que se convirtiera en un privilegio esta condición.  


Recuerdo que en mi infancia, una tarde  mi padre llegó con una lámpara de yeso, cuya base era la réplica amenor escala de la Venus de Milo. Ese objeto era lo único elegante dentro de ese cuartucho de cholguán con techo de fonola, y piso de tierra. Mis ojos de niño veían una mujer mutilada y siempre me pegunté porque carecía de sus extremidades.

Vamos al libro.

“Los Brazos de Venus” es un popurrí de poemas e ilustraciones que fueron creados durante los últimos seis años. Abarca una parte de mi vida donde enfrenté un cambio radical, es decir, cuando dejé mi ciudad a la que no creía estar enraizado.
Define también el contraste al abandonar un ecosistema en el que crecí, para luego adentrarme a otro extremadamente árido. Intercambiando lo verde por lo bermejo.
En otras palabras; abandonar el niño que fui  para enfrentarme a la nostalgia y la soledad, al amor a distancia, al amor imposible, al amor acabado.


¿Y dónde están los brazos?

Los Brazos de Venus los llevo en mi pecho, ellos unen Quilpué con Mejillones, unen Valparaíso con Antofagasta.  Esos brazos son las familias y amigos, son la gente sencilla que he conocido en mí andar de viajero errante. Son los brazos siempre abiertos de mi madre y de mi padre aguardando mi regreso.









Mi idea:

Desde su aparición “La Venus de Milo” ha intrigado al mundo entero, puede representar cada pensamiento, puede ser una mujer lisiada que pide limosnas, una madre abnegada o una mujer para la sociedad invisible. La Venus de Milo puede ser simplemente todo aquello que en realidad no es,  y ni los ojos de quien ose descubrirla podrá vencer a aquellos que solo tuvimos el privilegio de imaginarla incontables veces.












Libro Los Brazos de Venus en Machu Picchu, Perú.

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