martes, 26 de julio de 2016

ELLA LLORA


















Solloza,
encogida cual embrión 
agoniza desnuda en su recamara
esperando el retorno 
de quien no regresara.
Sus labios pegados 
muerden el silencio,
sus ojos vertientes amargas
fijados en un horizonte gris.
Su visión segada por recuerdos,
sus iris se apagan lentamente.
Sufre,
llueve a cantaros 
sobre su piel descubierta,
zozobra en un océano evaporado,
su tálamo refugio del amor
ahora mausoleo frío y vacío.
Su cuerpo incinerado 
sucumbe sobre sabanas de cieno.
Se lamenta,
su mitad le abandonó
arrancándole el corazón con un beso,
llevándose su vida
dejando sólo ruinas.
Golondrina de alas mutiladas,
océano sin peces,
flor sin pétalos,
musa anatema
le llaman los ángeles.
Se lastima,
el segundero del reloj
se clava en su pecho
una y otra vez,
dándole muerte.
Cierra sus cristales
susurrando
un nombre tránsfugo,
aguardando la llegada
de quien no volverá.



















Poema de la obra "Los Brazos de Venus"
Texto y fotografía: Erasmo Rivera Pasten.



domingo, 10 de julio de 2016

MI HÁBITAT


















Habité el yacimiento
esmeralda de tus ojos,
deidades gemelas que
me atraparon como aves rapaces.
Fui perro callejero
en tu ciudad desnuda,
donde memoricé las calles
por sus aromas.
Atravesé el océano de fuego
y reposé en tus islas hermanas.
Anidando la gravedad de tu estática
en la llanura de tu sistema nervioso.
Intenté escapar por ventanas
ofuscadas del laberinto de lencería,
que me llevaron a tus dieciséis
diferentes reinos.
En la desolación
mi desnudes cubrió la lluvia
y en la demencia mi piel abrigó al frío.
Por senderos que se desvanecieron
desaparecí tras la niebla.
Ocupé habitaciones olvidadas
y antesalas de casas vacías
condenándome con el olvido.















Poema de la obra "Los Brazos de Venus"
Texto y Fotografía: Erasmo Rivera Pastén.
Todos los derechos reservados.


miércoles, 6 de julio de 2016

DIME QUE EXISTE



















Dime que existe el amor,
dime que no es sólo placer y lujuria,
dime que lo escrito sobre él es real.
Has que este mortal pueda sentir,
quítame la maldición 
de esta soledad.
Inhibe mi condena,
riega con ternura mi alma,
frotando con suavidad mi espalda
para que crezcan alas.
Llévame al mar 
frente la luz de Diana esta noche,
enséñame el sendero oculto al amor.
Aerolito que divaga extraviado
en la infinitud del espacio soy, 
mi armadura se oxida bajo la lluvia.
Como Caín exiliado de todo afecto, 
soy astro que se extingue
entre las piezas de este empolvado tablero.
Pueblo fantasma, 
capilla de orfanato,
piano sin cuerdas,
llovizna que cesa en réquiem marchito,
eso soy.
Dime que existe el amor,
dime que no es un momento 
o un atardecer.
Revíveme con un abrazo cálido
y una caricia sincera.
Anega mi muerte
para volver a sonreír,
levántame de este panteón,
quítame estos harapos,
permíteme apoyarme en tu pecho
para oír tu corazón amante.
Hazme oír su melodía
y oler su fragancia,
volemos en su dorso.
Columpiémonos en sus notas cándidas,
dancemos en sus cuerdas de oro.
Untemos la fórmula secreta
que frena la eternidad
y detiene los cuervos de la muerte.
Sólo dime que existe el amor.



















Poema de la obra "Los Brazos de Venus"
Texto y fotografía: Erasmo Rivera Pastén.