miércoles, 6 de julio de 2016
DIME QUE EXISTE
Dime que existe el amor,
dime que no es sólo placer y lujuria,
dime que lo escrito sobre él es real.
Has que este mortal pueda sentir,
quítame la maldición
de esta soledad.
Inhibe mi condena,
riega con ternura mi alma,
frotando con suavidad mi espalda
para que crezcan alas.
Llévame al mar
frente la luz de Diana esta noche,
enséñame el sendero oculto al amor.
Aerolito que divaga extraviado
en la infinitud del espacio soy,
mi armadura se oxida bajo la lluvia.
Como Caín exiliado de todo afecto,
soy astro que se extingue
entre las piezas de este empolvado tablero.
Pueblo fantasma,
capilla de orfanato,
piano sin cuerdas,
llovizna que cesa en réquiem marchito,
eso soy.
Dime que existe el amor,
dime que no es un momento
o un atardecer.
Revíveme con un abrazo cálido
y una caricia sincera.
Anega mi muerte
para volver a sonreír,
levántame de este panteón,
quítame estos harapos,
permíteme apoyarme en tu pecho
para oír tu corazón amante.
Hazme oír su melodía
y oler su fragancia,
volemos en su dorso.
Columpiémonos en sus notas cándidas,
dancemos en sus cuerdas de oro.
Untemos la fórmula secreta
que frena la eternidad
y detiene los cuervos de la muerte.
Sólo dime que existe el amor.
Poema de la obra "Los Brazos de Venus"
Texto y fotografía: Erasmo Rivera Pastén.
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