En alta mar
bajo la furia de Neptuno
mi buque ha declinado,
no prevaleció
contra la muralla de olas
y el fondo del abismo
será su tumba.
Sirenas piden mis huesos,
la señora Calipso
me ha sentenciado.
Las olas,
lenguas gigantes
desean tragarme.
Con grito sordo ruego
que la tempestad acabe,
anhelando que aparezca alguien
sobre las aguas caminando
y me tienda su mano,
ya que me ahogo
en este vaso de agua.
Poema de la obra "Los Brazos de Venus"
Texto e ilustración: Erasmo Rivera Pastén.

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