viernes, 9 de marzo de 2018

TÉ DE MUJER

























Cuando untó sus labios
en los míos
descubrí un nuevo té.
Caliente, espeso, gelatinoso
con especies desconocidas.
Me quemé la boca
durante esos primeros besos,
su dulzor sedujo mi paladar
adormeciéndome la lengua.
Le tomé de los costados
aferrándome a su porcelana,
ella dió calor a mis manos.
Sorbo tras sorbo,
inhalé bocanadas de aquel aroma
a hierbas y frutas
del vapor de su cuello.
En cada libación
mi gusto mutaba,
evolucionaba gloriosamente
sin saber que cuando
lo bebiera todo
mi paladar me exigiría
imperioso otro té,
otro té que ya no estaría.

Poema de Antología "Letras Viajeras",Acquilmar, 2017. 
Texto y fotografía Erasmo Rivera.
Todos los derechos reservados.