martes, 9 de julio de 2019

MIS VERSOS EN SU ALCOBA



















Si en este tiempo no he escrito
es porque si lo hago, 
escribiré su nombre,
y si dibujo, ilustraré su mirada,
incluso beber cebada fermentada
resulta peligroso, es como ahogarme
en un mar de versos que saben a ella.
Mis poemas recorrían
su habitación como un gato,
trepaban a su cama,
ronroneaban en su pecho,
y se acurrucaban
sobre sus suaves muslos.
Mis versos revoloteaban por su sala
cual palomillas noctámbulas
danzando al son de su candil.
Mis estrofas eran
gotas de lluvia golpeando
el cristal de su ventana,
eran grillos de papel que cantaban
a la cabecera de su cama.
Cada noche mis poemas varaban
en la costa de su tálamo,
eran mi caballo de Troya
que incendiaba la ciudad
tras sus murallas.
Esas noches mis letras
la desnudaban,
por las madrugadas mis versos
escapaban por su ventana
y centímetros antes de tocar el suelo
se convertían en aves.
Cómo extraño sacudir su alcoba,
y derribar sus paredes
bajo mi bombardeo nocturno,
bombardeo de versos y palabras
que incendiaban sus mejillas,
su mente y su cama.



AWUMBUK-Árbol de Gorriones (2019)
Texto y fotografía Erasmo Rivera Pasten.
Todos los derechos reservados (c).


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