Si
estuvieras aquí,
serías
noviembre
visitando
Atacama,
cubrirías
de flores este desierto
y
por fin dejaría de mirar
ese
camino costero
que
se pierde
en
el noreste nostálgico.
Si
aquí te hallaras,
el
viento no traería
tus
susurros que me desvelan,
ni
trasladaría tu aroma
que
enloquece a las gaviotas
desordenando
su vuelo.
Si
tan sólo te encontrara aquí,
mis
noches no sabrían
a
tortuosa agonía
y
mis manos serían
dichosos
fósiles enclavados
en
la faz de tu cuerpo.
Si
cayeras aquí
tu
piel sería mi prenda.
Desangraría
los frutos
de
tus labios en los míos.
Y
tus pechos se alzarían tan altos
que
besarían el sol.
Invade
con tus doquillas*
mi
arenisco lecho
y
quédate aquí las estaciones
que
restan.
Te
quiero aquí
llevándote
el frío,
robando
mi atención,
sustrayendo
mi inspiración,
y
quitándome las fuerzas.
Te
quiero aquí
desvestida,
y
vestida de galaxias.
Si
estuvieras aquí
regaría
y cuidaría
las
flores de vuestro jardín.
Tus
manos serian
manadas
de gacelas
pastando
en mi torso
y
tu cuello,
sería
cubil para mis besos.
Si
aquí estuvieras
mi
piel hallaría abrigo
y
mi boca saciaría
el
hambre y sed de ti.
*Doquilla (Cistanthe
grandifora) Planta que crece sobre rocas y aparece en el desierto florido.
Poema
de la obra AWUMBUK – Árbol de Gorriones (2019)
Texto
y fotografía Erasmo Rivera ©.
Todos
los derechos reservados ©.
















