No existe goma
que pueda borrar
el día que te marchaste,
con tu alma en llanto
me preguntaste
si era necesario
y yo asentí.
Tomaste tu senda
con lagrimas trisadas
y alas marchitas,
te fuiste dejando ortigas
en el lecho quimérico.
Nos abandonamos
desahuciándonos
a nuestra propia suerte. 

No hay comentarios:
Publicar un comentario