
Una vez más
de seda acaramelada,
que me cubrieron
como presa
atrapándome en tu telar
y como cuerdas de arpa sacudidas
llegaron a ti las vibraciones
llegaron a ti las vibraciones
que despertaron tu apetito.
Otra vez preciso
la dosis
incorrecta
de los quelíceros de tu boca
que clavaste en mi piel
introduciendo el adictivo veneno.
Imploro la hoja de tu hacha
para mi bosque milenario, tálame.
Alerce derribado sobre tu cama
quiero ser reiteradas veces.
Nuevamente se el fuego,
florezcamos en la hoguera,
ardamos hasta que la aurora
descubra nuestras cenizas.
Cenizas que un simple viento
de pasión
puede volver a encender.de pasión



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